Adolescencia y adicciones

Adolescencia y adicciones son binomio peligroso, la vulnerabilidad es mayor, se calculan menos los riesgos de lo que hacen y buscan experiencias nuevas.

Adolescencia y adicciones, etapa de mayor vulnerabilidad

Es una etapa en la que el adolescente explora, arriesga, vive con un menor temor a las consecuencias porque no se valoran de forma completamente racional, hay una mayor impulsividad,… En definitiva, se calculan menos los riesgos de las cosas que se llevan a cabo y se busca la experiencia nueva y esto tiene una explicación a nivel biológico. Adolescencia y adicciones son un binomio peligroso.

La adolescencia es una etapa que se caracteriza por ser un período de transición que marca la transformación del ser humano desde la niñez a la vida adulta. Es el período de la vida entre la pubertad y la consecución de la independencia en la sociedad (Steinberg, 2010). En este momento se produce la necesidad de buscar nuevas sensaciones, de explorar y de vivir nuevas experiencias que posibiliten la adquisición de las habilidades necesarias para madurar y llegar a convertirse en personas adultas (Spear, 2000).

Adolescencia y desarrollo cerebral

Según los modelos neuroevolutivos, durante la adolescencia se produce un desequilibrio entre el nivel de maduración de ciertas estructuras cerebrales como el núcleo estriado y sus proyecciones dopaminérgicas (implicadas en el procesamiento de la recompensa) y la corteza prefrontal (implicada en la regulación de la motivación y la conducta). Esta es la encargada de controlar las funcionen ejecutivas como la implusividad, planificación, toma de decisiones, valoración de las consecuencias de los actos,…. y continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años lo que se conoce como adolescencia tardía (Chambers, Taylor y Potenza, 2003; Ernst y Fudge, 2009).

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Según Gogtay, Giedd et al 2004 la maduración del cerebro se realiza desde la zona posterior a la anterior. Esa maduración se produce por áreas: cuando somos infantes primero adquirimos los sentidos, luego el movimiento y orientación espacial para finalizar en torno a los 25 años con las funciones ejecutivas.

adolescencia y adicciones unnidesdro

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 Este desequilibrio biológico entre la temprana maduración del núcleo estriado y la tardía maduración de la corteza prefrontal se asocia con mayores dificultades para controlar varios procesos como las conductas motivadas por recompensas inmediatas, la impulsividad, la anticipación de consecuencias negativas y la efectiva regulación del afecto negativo (Ernst y Fudge, 2009). Esta conducta típica de la pubertad es provocada por la relativa inmadurez de las conexiones entre la corteza prefrontal y la corteza cingulada y la amígdala (emociones), cuya maduración es clave para el desarrollo de estas capacidades.

Además diversos estudios con resonancia magnética han demostrado que durante la adolescencia se producen nuevas conexiones neuronales influenciadas por las experiencias vividas, lo que hace que el cerebro adolescente sea capaz de hacer cambios en función de las demandas del ambiente (Blakemore, 2008). Asimismo se produce un aumento de la mielinización de los axones (cuerpos neuronales), lo que permite una comunicación entre neuronas más rápida haciendo más estables las conexiones (Perrin y cols., 2009) ya que existe un mayor volumen de la sustancia blanca cortical que potencia el procesamiento de la información en el cerebro (Sowell y cols., 2003).

Es decir, que en las experiencias de la pubertad pueden generar nuevas conexiones neuronales y éstas se establecen de forma más rápida y estable.

Otros factores de vulnerabilidad al inicio del consumo de drogas

Otras variables presentes en la adolescencia como la influencia de contribuciones genéticas (tener algún familiar con adicción), rasgos temperamentales y experiencias socio-afectivas, convierten a determinados individuos en susceptibles o con características de “alto riesgo’’ para iniciarse y progresar en la conducta adictiva (Verdejo García y cols., 2008). Existe una importante vulnerabilidad individual a la adicción que puede estar relacionada con factores de personalidad y uno de los rasgos más estudiados en relación a la susceptibilidad a la adicción es la búsqueda de sensaciones, de novedades o de experiencias nuevas, ya que la juventud es una etapa donde este rasgo se presenta más marcado (Laviola, Macri, Morley-Fletcher y Adriani, 2003).

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Otro factor de importancia para el tema de adolescencia y adicciones es el cambio en las hormonas gonadales, el dimorfismo sexual. Los sistemas de neurotransmisores aumentan su actividad en la pubertad y comienzan a descender en la fase adulta. Existe una hiper-reactividad de los circuitos que controlan la motivación a estímulos externos (sistema mesolímbico dopaminérgico) que junto con una disminución del control inhibitorio (corteza pre-frontal) pueden contribuir al inicio y abuso del consumo de alcohol y otras drogas.

 Adolescencia y adicciones: el consumo de drogas

Debido a la vulnerabilidad del cerebro en esta etapa vital debido a su continua maduración, la pubertad es un período crítico del desarrollo para iniciarse en el consumo de drogas, ya que muchos problemas comienzan a desarrollarse en esta etapa y el consumo de drogas a edades tempranas se asocia con mayor frecuencia de problemas de abuso y dependencia en los años posteriores (Kuhn y cols., 2010).

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