Deshabituación del alcohol

Deshabituación es clave en mantenimiento de la abstinencia por los síntomas emocionales y conductuales que puede presentar el paciente una vez desintoxicado

Deshabituación del alcohol y su tratamiento farmacológico

No hay que olvidar los síntomas emocionales y conductuales que puede presentar el paciente una vez desintoxicado de la sustancia, siendo la fase de deshabituación clave en el mantenimiento de la abstinencia de la persona. En los últimos años se han realizado grandes avances en el estudio de las adicciones y los mecanismos cerebrales que la comportan. Se sabe que la neurotransmisión dopaminérgica se ve en gran medida afectada, sin embargo no es el único mecanismo de neurotransmisión involucrado en el proceso adictivo, por lo que será necesario tener en cuenta el resto de neurotransmisores como el GABA y el Glutamato y ciertas estructuras cerebrales implicadas como la Corteza Prefrontal, el Sistema Límbico o los Ganglios Basales, que serán clave en el tratamiento de dicha patología.

 El abordaje terapéutico

Resulta de gran importancia tener en cuenta la compleja aparición de síntomas derivados de la patología adictiva a la hora de intentar realizar el abordaje terapéutico, tanto farmacológico como psicológico.

En este punto podemos definir la deshabituación como la segunda etapa del tratamiento del alcoholismo, orientada al mantenimiento de la abstinencia y la prevención de recaídas. La deshabituación sigue a la desintoxicación, en la que existen diferentes propuestas en cuanto a tratamiento psicológico y farmacológico, ya que hay evidencia empírica acerca de la efectividad de esta combinación.

FÁRMACOS Y OTRAS TÉCNICAS PARA AFRONTAR LA DESHABITUACIÓN

La farmacoterapia en esta fase suele estar basada en los fármacos disuasivos del alcohol y/o los fármacos anticraving. En este período no sólo dotaremos al paciente en cuestión de los fármacos, sino que trataremos de ayudarle a consolidar la conducta de abstinencia, trabajando la motivación, evitando situaciones y lugares en los que se producía el consumo y utilizar el apoyo de familiares y amigos en la medida de lo posible. Es importante trabajar la autoeficacia percibida por la persona para conseguir que el cambio sea definitivo y que pueda disponer de un repertorio de conductas alternativas.

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La prevención de recaídas pretende proporcionar una serie de estrategias de afrontamiento frente a situaciones de riesgo de consumo en las que se encuentre la persona, incrementando la sensación de control y autoeficacia percibida, de manera que la probabilidad de futuras recaídas va reduciéndose a medida que se expone con éxito a estas situaciones.

Para muchos sujetos esta fase resulta de gran dificultad, por lo que los fármacos anticraving resultarían de gran apoyo en la deshabituación y prevención de recaídas, ya que en este periodo, no sólo se pretende prolongar la abstinencia del paciente, sino también ayudarle a que desarrolle un estilo de vida compatible con ésta.

La deshabituación se centrará en la extinción de la conducta condicionada de búsqueda y consumo de alcohol y en mantener la motivación a lo largo de este proceso, reorganizando la vida del paciente mediante alternativas y fármacos que puedan ayudarle a mejorar su calidad de vida.

Algunas funciones asociadas a mecanismos cerebrales concretos están implicadas en la conducta de consumo, como pueden ser la impulsividad o el refuerzo, por lo que los fármacos que actúen sobre estos mecanismos pueden resultar de gran ayuda en el mantenimiento de la abstinencia.

OBJETIVOS DE LA DESHABITUACIÓN

Por tanto los principales objetivos que se intentarán conseguir mediante la deshabituación serán:

  • Mantener la abstinencia a medio y largo plazo
  • Prevenir recaídas
  • Desarrollar hábitos personales y habilidades sociales sin alcohol
  • Fomentar el desarrollo personal, autocontrol y estrategias de afrontamiento
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A la hora de realizar cualquier planteamiento terapéutico deberemos incluir tanto factores farmacológicos como psicológicos y sociales, dado que la etiología del alcoholismo es compleja y viene determinada por la combinación de múltiples agentes.

Consideramos importante que el tratamiento de las adicciones basados únicamente en los receptores y focalizado en los síntomas psicopatológicos no es suficiente, dado que el alcoholismo en concreto es un proceso complejo que deteriora a la persona en todas sus áreas, resultando muy difícil reorganizar su estilo de vida tras el tratamiento de desintoxicación.

Sería conveniente buscar tratamientos que mejoren el funcionamiento del Córtex Prefrontal o la  neurogénesis cerebral, revirtiendo en parte los daños causados por el efecto neurotóxico que las sustancias han provocado en el paciente.

Hoy en día la disfunción del Córtex Prefrontal y la influencia de tal deterioro en pacientes adictos se conoce en profundidad y se considera que los tratamientos farmacológicos futuros deberían enfocarse en esta dirección, como los Potenciadores Cognitivos.

Es importante tener en cuenta en todo momento que la adicción es un proceso complejo compuesto por múltiples factores de diversa índole, por lo que es necesario actuar sobre un número importante de éstos, de forma que podremos tener la adicción bajo control y conseguir que los pacientes mejoren su calidad de vida. No debemos olvidar los factores idiosincrásicos de cada uno, por lo que una correcta evaluación de la persona que precisa de nuestra ayuda será la clave para que el abordaje terapéutico sea eficaz.