Madurez emocional: consejos prácticos

La madurez emocional supone asumir responsabilidades y saber enfrentarse a las dificultades de la vida ¿Cómo se puede llegar a la madurez afectiva?

La madurez emocional

Se habla con frecuencia de que los jóvenes de hoy tardan más en llegar a la madurez emocional que en generaciones anteriores. Asumir responsabilidades y saber enfrentarse a las dificultades de la vida, parece cada vez algo más difícil de encontrar. Ante el denominado “Síndrome de Peter Pan” o el de “la eterna adolescencia”. ¿Qué se puede hacer en estas situaciones? ¿Cómo se puede llegar a la madurez afectiva?

La madurez afectiva

Cuando nos referimos a la madurez afectiva estamos refiriéndonos a un estrato de la personalidad muy relacionado con lo biológico. La afectividad está relacionada con la respuesta a la pregunta: “¿Cómo estás?”, es decir tiene mucho que ver con la propia apreciación que hacemos de nosotros mismos y de los demás.
Para lograr una personalidad equilibrada y libre, es conveniente educar en la fortaleza y evitar planteamientos hedonistas (basados en el principio del placer) que permitirá a uno ser más dueño de sí mismo, adaptarse y así evitar la inseguridad y la angustia.

La formación de la personalidad

En la formación de la personalidad hay que tener en cuenta la influencia de los padres, de los educadores y la del ambiente en el cual se educan los jóvenes. Algunas de estas malas influencias son: potenciar la COMODIDAD, EVITAR TODOS los disgustos a los hijos y darles todo lo que pidan INMEDIATAMENTE.

Actualmente los chicos adquieren antes la madurez intelectual debido a que se trabaja más este aspecto con ellos, pero tardan más en lograr la madurez emocional, es decir,madurar afectivamente.

La EDUCACIÓN actual tiende más a enseñar a “hacer” que enseñar a “ser”, de esta forma se logran mayores conocimientos pero no facilita la madurez emocional. Muchas personas inmaduras están afectadas de perfeccionismo; se entregan al “hacer” y buscan la seguridad en la perfección, pero lejos de conseguirlo acaban sintiendo más ansiedad. Si el entorno del niño es de cariño y aceptación se asimilan mejor los valores (lo que está bien y lo que está mal). Si lo que hay es temor en la infancia no se asimilan los valores y al llegar a la adolescencia aparece una rebelión exagerada, además la falta de cariño produce inseguridad y un sentimiento de minusvalía.

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La personalidad madura se consigue por un adecuado desarrollo de la inteligencia emocional (favorece el auto conocimiento que es la base de la auto estima) y del auto control (controlar alteraciones emocionales y así lograr una mayor capacidad de auto dirección). Este proceso dura toda la vida.

Dos tendencias fundamentales de la personalidad son moverse y experimentar. Estas tendencias son propias de la infancia. A partir de los siete u ocho años empiezan a prevalecer las tendencias del valer y del poder. Si en la formación del carácter no se han satisfecho estas tendencias, nos encontraremos ante la inmadurez afectiva. La necesidad de ser valorado y aceptado de cada persona es tan fuerte que se pone a su servicio tanto la inteligencia como la voluntad.

Cómo ayudar a las personas inmaduras

• Facilitar el conocimiento personal, liberarles de temores y dudas (seguridad en sí mismos). Que se olviden del “qué dirán” (resistencia a la presión). Que ejerciten su voluntad en pequeñas cosas (reafirmación / autonomía). Que acepten su realidad positiva para potenciarla y la negativa para mejorarla (aceptación de la realidad).
• Que fomenten una sana autoestima personal. Que aprendan a ver lo positivo de los demás. Que olviden la hetero estima y que actúen cara a su conciencia.
Fomentar el desarrollo de objetivos superiores y enseñarles a ser felices con las cosas buenas y sencillas de la vida.
Auto manejo emocional: Que procuren dominar sus afectos y sus estados de ánimo.
• Desarrollar aficiones gratificantes y enseñarles a saber “perder el tiempo” con los demás. Así evitarán esa “avaricia” del tiempo y el estar continuamente realizando actividades productivas.
Aprender a relajarse. Es conveniente “ir despacio” por la vida para poder tranquilizarse por dentro.
• Dedicar el tiempo oportuno a descansar. Dormir las horas suficientes. Hacer algo de ejercicio físico, pasear por el campo. El cansancio físico despeja la mente.

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Cómo educar para favorecer la madurez emocional – afectiva

• Procurar valorar y aceptar a las personas, a los hijos, a los alumnos tal como son. Deben sentirse queridos.
• Procurar valorar y aceptar a las personas, a los hijos, a los alumnos tal como son. Deben sentirse queridos.
• Facilitar el auto conocimiento y ayudar a cada persona a plantearse metas asequibles y constantes.
• Potenciar el desarrollo de la fortaleza con acciones sencillas y constantes. Desde levantarse a la hora decidida hasta estudiar cada día, pasando por tener detalles con los demás o controlar el propio estado de ánimo. Hacer ver que lo que cuesta vale y que la mayor parte de las cosas cuestan esfuerzo, a pesar de que los medios de comunicación digan lo contrario.
• Potenciar el valor de la serenidad frente al consumismo imperante. No es necesario tener de todo. La felicidad no está en “tener” sino en “ser”. Puede ayudar a adquirir este valor el administrar las propinas, ahorrar, cuidar las cosas que uno tiene para que duren y no crearse necesidades.
En definitiva, los componentes fundamentales para poder llegar a la madurez afectiva son:
• Autoestima y auto aceptación.
• Desarrollo de la fortaleza, de la templanza, del esfuerzo y de la propia voluntad.
• El auto conocimiento.
• La valoración y la solidaridad con los demás.
• Conjugar la libertad y la responsabilidad.
• Fijarse metas de desarrollo personal y acometerlas.