Manejar la ira y evitar secuestro emocional

No saber manejar la ira de manera adecuada puede producir un secuestro emocional que nos impida percibir serenamente una situación determinada.

Abordar y manejar la ira

A menudo no sabemos manejar la ira de manera adecuada. Mucha gente aprende formas inadecuadas de abodardarla que van desde suprimir o reprimir los sentimientos de cólera hasta descargarlos ante la menor provocación.

La ira es una de nuestras emociones primarias. Es una reacción instaurada por la naturaleza para ayudarnos a sobrevivir y suele desencadenarse por la percepción de que estamos siendo amenazados o frustrados en la consecución de un objetivo.

– Existe una ira sana que nos ayuda a detectar y resolver problemas: conseguir metas, eliminar o superar obstáculos para conseguirlas… Manejar la ira es beneficiosa a corto y a largo plazo.

– La ira es negativa cuando la experimentamos de forma excesiva, demasiado intensa o sin control sobre ella, puede producirse un secuestro emocional que nos impide percibir serenamente la situación, considerar alternativas y elegir la que más conviene. Esta ira es muy perjudicial tanto a nivel:

o Intrapersonal
o Interpersonal

Algunas personas son más propensas que otras a reaccionar con ira, estas diferencias se deben a multitud de factores, a nivel psicológico está muy relacionado con las frustraciones y los conflictos interpersonales (con las personas más próximas).

Como en el resto de las emociones son nuestros pensamientos, creencias e imágenes mentales los principales determinantes en nuestra forma de percibir y evaluar la realidad, es decir, en nuestra respuesta de cómo manejar  ira.

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La satisfacción con uno mismo y con los demás dependerá de:

1. Responder eficazmente a conflictos interpersonales evitando estar muy activado emocionalmente.
2. Mantener o reducir el nivel de activación para conseguir que sea moderado en situaciones emocionalmente provocadoras.
3. Lograr la aplicación de habilidades cognitivas incluso cuando el nivel de activación es alto.

Para ello:

– Es necesario practicar habitualmente las habilidades de forma que se automaticen y se conviertan en algo habitual.
– Practicar las habilidades en situaciones de activación emocional. Por ejemplo: afrontamiento en imaginación de situaciones problemáticas.

El proceso de cambio implica 3 pasos:

1. Ser consciente de las conductas que pueden herir a los otros o a uno mismo
2. Aprender habilidades y técnicas para reemplazar estas conductas por otras
3. Practicar conductas más adaptativas que pueden ser útiles en situaciones cotidianas

¿Qué sucede cuando una situación nos enfada realmente? ¿Seríais capaces de aplicar las técnicas igualmente?… Nos guste o no la vida está llena de problemas y si no somos capaces de permanecer serenos en este tipo de situaciones, nuestras emociones nos controlarán a nosotros y con ellas… no se solucionan los problemas.

¿Qué podemos hacer cuando pasa esto?:

1. Aprender a identificar los problemas que realmente nos molestan para:

a. evitarlos
b. minimizarlos

2. Reconocer cuando nuestras emociones están siendo demasiado fuertes como para poder manipularlas