Preocupacion patologica y trastorno de ansiedad

preocupacion cronica y ansiedad

La preocupación patológica y ansiedad

La preocupación aparece, en general, como un intento de resolver un problema que amenaza fijando un curso de acción adecuado y se convertirá en problemática cuando no llegue a buen término su función.
Ante un problema, comenzamos de inmediato su afrontamiento.

– Nos ayudamos del lenguaje interno para resolverlo, ello nos permite simular nuestro comportamiento futuro y prever sus consecuencias sin necesidad de actuar.

– Planificamos nuestra reacción y buscamos el curso de acción más conveniente para nosotros. En este punto del proceso surge la preocupación y la ansiedad

  • La preocupación se asociada a la planificación de nuestras acciones. Se incluye en la actividad cognitiva que prepara la reacción al peligro y como tal entra dentro de la normalidad más absoluta.
  • La ansiedad implica la activación corporal para hacer frente a una amenaza, luchando o huyendo

La preocupación como afrontamiento de los problemas dentro de la normalidad está asociada a creencias de que es positivo preocuparse: Motivarse para hacer las cosas; definir cómo prevenir o evitar sucesos negativos; prepararse para lo peor; resolver problemas; reducir la probabilidad de sucesos negativos, que es una creencia supersticiosa. Sin embargo, la preocupación patológica no reduce la probabilidad de resultados negativos ni aumenta la probabilidad de un afrontamiento exitoso ni es efectiva para resolver problemas concretos.

Las personas con Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG) se preocupan de sucesos con baja probabilidad y lo hacen de forma continuada: cuando se preocupan no ocurren los sucesos temidos, debido en realidad a su baja probabilidad lo que refuerza y la creencia de eficacia de la preocupación. Es una confirmación supersticiosa, porque la no ocurrencia del suceso no está relacionada con el hecho de preocuparse o no.

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La incertidumbre

Los individuos con TAG muestran una baja tolerancia a la incertidumbre (para ellos es más problemático no saber cuándo se van a morir, que el hecho mismo de morirse). Existen disparadores de la preocupación, que pueden ser situaciones, estados de ánimo o sucesos de la vida cuando generan amenazas, o pueden ser vistos como tales. Aparecen en esas circunstancia pensamientos de la forma “¿Y si…?” que generan incertidumbre y para evitarla se pone en marcha la preocupación. El proceso ocurre con mayor probabilidad cuando se tienen las creencias de que la preocupación es buena porque nos prepara para afrontar la amenaza, o que evita decepciones, o que nos ayuda a proteger a los que queremos.

La preocupación como paliativo de la ansiedad

Al ser la preocupación una parte de la resolución de problemas que nos causan ansiedad, solamente el hecho de empezar a pensar en solucionar un problema significa que se ha comenzado su afrontamiento y nos comenzamos a calmar (consecuencias ansiolíticas del inicio del proceso de resolución de problemas). Se ha demostrado que la preocupación tiene un impacto directo en la reducción de determinadas formas de activación (tasa cardiaca, frecuencia respiratoria) aunque genera también tensión muscular y/o la inquietud.

Al pensar, generamos imágenes o palabras; pero en la preocupación patológica se hace solamente de forma verbal que sitúa a la persona en un alto nivel de abstracción que le aleja de la realidad de la amenaza le permite, además, aplicar la lógica, lo que facilita llegar a soluciones más coherentes.
La forma más llamativa de evitación en el TAG es la evitación de estímulos o experiencias internos, aunque irónicamente la preocupación se convierte en una experiencia interna no deseada. Así, en estos trastornos se dan, simultáneamente, dos procesos aparentemente contradictorios, la disminución de la ansiedad y el aumento de la tensión muscular.

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Muchas veces los sujetos con TAG se preocupan de sucesos muy poco probables como forma de evitar el afrontamiento de problemas vitales más significativos: Si se preocupan porque es posible que caigan enfermos, no les quedará tiempo para pensar que las relaciones con su pareja no son agradables y que no ven posibilidades de mejorarlas. Se evita así la experiencia de la ansiedad al preocuparse de problemas menores para no afrontar aquellos que causarían mayor ansiedad y que perciben como no solucionables. La canalización de recursos mentales hacia objetivos menos ansiosos da a la persona la vivencia de que está haciendo todo lo posible para solucionar problemas; aunque en realidad los estén evitando.

La próxima semana en nuestro blog os hablaremos del tratamiento
adecuado para este tipo de casos.