Proceso de duelo y fases

Tenemos que saber afrontar la situación de pérdida de una persona y el dolor que esto conlleva tanto en el proceso de duelo, como tras la ausencia.

El proceso de duelo

La muerte de las personas queridas es un suceso inevitable. Tenemos que saber afrontar la situación de pérdida de una persona en su trance hacia la misma y el dolor que esto conlleva tanto en el proceso de duelo, como tras la ausencia.
La actitud hacía la muerte varía en función de culturas y creencias. Hoy se concibe la vida como el conjunto de funciones que resisten a la muerte, se plantea la concepción de que ahora hay mucha tecnología, evolución biomédica (para resistir a la muerte). En nuestra cultura, se ha podido generar el concepto de muerte como algo aterrador, algo que hay que esconder y quizá no nos han enseñado o educado para afrontar la muerte de forma eficaz.

Fases de afrontamiento del enfermo:

1. Etapa de Negación:

Cuando el paciente se entera que tiene una enfermedad mortal. Es un mecanismo de autodefensa y piensan que el diagnóstico puede ser erróneo, es temporal y luego es sustituido por la aceptación parcial del a propia realidad.

2. Etapa de Ira:

Cuando no sigue manteniendo su negación, aparece ira, rabia, agresividad, resentimiento. El enfermo es intolerante, reivindicativo y acusa a los demás de su situación. Se proyecta en todas las direcciones del campo que rodea al paciente.

3. Etapa de Negociación:

Cuando el paciente ofrece contrapartidas si se le ofrecen deseos. Es el intento de negociar con la muerte, tener más tiempo, pasar menos dolor y menos días. Esta situación de pacto se relaciona con un sentido religioso, en un intento de posponerla.

4. Etapa de Depresión:

Cuando se da cuenta de su enfermedad y sufre sensación de pérdida, reacción depresiva de lo que forma parte el dolor preparatorio por el que ha de pasar. Los problemas personales, familiares de orden económico suelen contribuir a esa respuesta depresiva. Se acompaña de miedo, soledad, tristeza, silencios prolongados y se suele dar debilidad física por lo que hay pérdida de capacidad de lucha.

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5. Fase de Adaptación o Resignación:

Cuando el paciente se prepara digna y serenamente para la muerte. Es como si el dolor no existiera y la lucha hubiese terminado, es cuando se afronta el final. El interés por lo que le rodea disminuye y desea estar solo. Aquí predomina una comunicación no verbal. En esta fase quien necesita de más apoyo y ayuda es la familia.

Fases del familiar en el proceso de duelo:

El duelo es un estado psicológico de un individuo que ha sufrido separación sentida, como pérdida, siendo una de las experiencias existenciales más difíciles del ser humano. Coloca al individuo en una situación de duda en la que el trabajo del duelo consiste en hacer frente y aceptar esa pérdida de una forma normal.

1. Fase de shock o parálisis

Es la reacción o conmoción momentánea cuando se recibe la noticia de la muerte. Si la muerte es esperada/inesperada por la familia determina el nivel de impacto.

2. Fase de alivio o relajación

Sigue al funeral y dura tanto tiempo como permanezcan los familiares con los deudos cercanos. Aparecen expresiones de aceptación de la muerte. “Ya ha dejado de sufrir”.
Se llama también fase de DESPLIEGUE Y DEPRESIÓN o de PROTESTA Y AÑORANZA por otros autores.

  • Dolor y anhelo por la persona fallecida.
  • Conductas de búsqueda.
  • Agitación e inquietud.
  • Apatía, inhibición.
  • Falta de energía.
  • No-interés sexual.
  • Falta de apetito.
  • Trastorno del sueño.
  • Problemática gastro-intestinal.
  • Experiencia afectiva más tenue y apagada, desesperación, hostilidad, vergüenza, culpabilidad, irritabilidad.
  • Quejas de falta de propósito en la vida.
  • Otros: aislamiento personal, idealización del fallecido…etc.

3. Fase de resentimiento

Después de la partida de los familiares el proceso de duelo entra en un periodo de sentimientos de: soledad/inseguridad; falta de autoestima/culpabilidad.
Se tiene memoria vivida del pasado, temeridad hacia el futuro, se instaura el dolor moral, hay pérdida de interés por el mundo exterior.

Es importante ayudar a comprender los sentimientos problemáticos y lo que le está pasando, es bueno que la persona llore y que esté triste porque eso luego lo va a motivar. La auto-inculpación es un proceso que existe en la fase de luto, hay tendencia a contacto religioso, a un contacto trascendental.

4. Fase de recuerdo

– Reminiscencia constante de los hechos acaecidos antes de la muerte.
– Deseo de recapturar las emociones y experiencias felices con el fallecido
– Dificultades de enfrentarse/adaptarse con la soledad.

5. Fase de reparación

– Entre los seis y 15 meses.
– Esfuerzo deliberado para reiniciar el camino.
– Aparición de mensajes más racionales y positivos y una más cuidadosa evaluación de sus recursos.
– Se cultivan nuevas aficiones, intereses y amigos.

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¿Qué se puede hacer para ayudar a alguien que está pasando por este trance?

Es difícil aconsejar con normas concretas. Lo que sí parece claro para todos los expertos es que es muy conveniente que se facilite la expresión de toda la pena que provoque la pérdida. Esta expresión puede ser muy distinta en unas personas que en otras, o en unas culturas y otras. Puede ser tan respetable una reacción histérica delante del cadáver, como un llanto silencioso en solitario.
La angustia que provoca en los demás la muerte hace que intentemos reprimir los sentimientos de pena cuando lo que se necesita en esos momentos es una compañía que facilite la expresión de los mismos.

Frases como:
• «es ley de vida»,
• «la vida sigue»,
• «piensa en tus otros hijos»,

pronunciadas con buenísimas intenciones, tienden a reprimir los sentimientos propios del proceso de duelo y pueden ser peores que una compañía silenciosa, o simplemente conversar sobre el difunto, si eso es lo que desea el doliente. Los amigos deben ofrecer generosamente su compañía, aunque a veces puede preferirse la soledad.

Respecto a las pertenencias del difunto, hay quien prefiere guardarlas intactas y en cambio otras personas tiran todos sus objetos personales ya que no soportan su presencia. Ambas posturas deben ser respetadas, pero con el tiempo puede agradecerse el haber guardado algún objeto que relacionemos con el difunto para recordarlo mejor cuando la angustia nos permita hacerlo con cariño y sin sufrimiento.

En conclusión, la mente humana tiene recursos suficientes como para superar una situación tan traumática como la pérdida de un ser querido. La recuperación de la depresión normal que aparece ante un acontecimiento de este tipo llega tras haber podido sentir toda la pena que el suceso provoque. La ayuda de amigos y familiares va a ser necesaria y útil para llegar a esa recuperación del bienestar y, en casos en que el proceso de duelo revista características patológicas, puede ser conveniente además la ayuda de un profesional.