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Género y adicción al juego

Género y adicción al juego: diferencias en problemas de juego

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Diferencias de género en el tratamiento del juego patológico

Género y adicción al juego: la adicción al juego afecta a un número importante de personas que sufren graves consecuencias en el ámbito de la vida personal, familiar y laboral.

El juego patológico es un trastorno del control de los impulsos. Se caracteriza por una marcada necesidad de jugar que no puede controlarse, una sensación de creciente tensión antes de llevar a cabo dicha conducta y una experiencia de placer y gratificación en el momento de realizarla.

El juego se legalizó en España en el año 1997. En la actualidad, los españoles y los alemanes somos los europeos que mayor gasto por ciudadano dedicamos a los juegos de azar.

Género y adicción al juego: Diferencias en el trastorno

Durante muchos años se ha considerado un trastorno propio de varones de mediana edad, por lo que no es de extrañar que la mayor parte de las investigaciones hayan tenido como participantes a pacientes masculinos. Además, ha habido pocos estudios sobre las diferencias de género y adicción al juego, a pesar de que un tercio del total de ludópatas son mujeres. Sin embargo, los datos epidemiológicos evidencian que cada vez resulta más frecuente encontrar en las consultas de salud mental a jóvenes adolescentes y mujeres con conductas adictivas y comportamientos que manifiestan una marcada falta de autocontrol sobre los propios impulsos.

De entrada, la prevalencia de la patología es distinta, las estadísticas indican una razón de una mujer con problemas de juego por cada dos hombres afectados. Dichos datos se deben tomar con extremada cautela, ya que las mujeres acostumbran a llevar este tipo de adicción con mayor sigilo, debido quizás al estigma social que subyace y a la escasa demanda de tratamiento por parte de éstas.

Género y adicción al juego: Estudios de la población

De los adictos al juego detectados en los estudios epidemiológicos en la población general, las mujeres constituyen el 30% del total. Sin embargo, en los centros clínicos de tratamiento las mujeres representan no más del 10%-15% del total de los pacientes. Hay, por tanto, una población oculta de mujeres que no consultan por su trastorno o que lo hacen tardíamente, cuando la situación es ya grave y cuando el pronóstico resulta más complicado.

En cuanto a la preferencia de juego, los hombres manifiestan mayor preferencia por las máquinas recreativas con premio o frecuentan los casinos. En cambio, las mujeres se sienten más atraídas por los bingos.

Recientes estudios han evaluado las diferencias clínicas y de personalidad en ambos sexos con problemas de juego patológico. Los varones tienen frecuentemente un historial de abuso de alcohol o de conductas antisociales y muestran rasgos de impulsividad o de búsqueda de sensaciones. Además gastan más dinero, lo que se traduce en mayores conflictos con la familia y los amigos.

Por otro lado, las mujeres suelen sufrir más estados emocionales negativos y ansiosos, una menor autoestima y una mermada capacidad para abordar los problemas.

Una de las conclusiones principales de estas investigaciones revela que las mujeres juegan a menudo para escapar de los problemas o hacer frente a la mala relación de pareja o a la soledad y pueden haber sufrido antecedentes de abuso sexual o maltrato físico en la infancia.

Además el inicio del trastorno es más tardío en ellas, pero presenta una evolución también más rápida. Los síntomas tienen un debut más brusco.

En conclusión, se debe tener en cuenta que las mujeres con problemas de juego responden mejor al tratamiento si se toman en cuenta estas características diferenciales. Por ello, parece haber diferencias de género en el perfil clínico y de comorbilidad de los pacientes, que deben tomarse en consideración en el diseño del tratamiento.

Texto realizado por María Armengol García, psicóloga en prácticas en la Clínica Unnidesdro CB perteneciente al Máster en Investigación, Tratamiento y Patologías Asociadas a las Drogodependencias de la Universidad de Valencia.


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Reinserción y recuperación de adicciones

Reinserción y Recuperación de Adicciones

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Cuando abordamos la problemática de las personas consumidoras de drogas, pretendemos, como finalidad, su reinserción y recuperación para la posterior incorporación social.

Por incorporación social entendemos que la persona pueda vincularse a un medio social determinado donde pueda desarrollarse como persona y pueda ser aceptado y considerado como ciudadano sujeto de derechos y deberes.

Elementos clave para que una persona pueda ser considerada como ciudadano y pueda desarrollarse como persona, es decir, que se pueda considerar como persona integrada socialmente, son:

– Tener cubiertas sus necesidades básicas, que le permitan unas condiciones de vida dignas en el ámbito de vivienda, salud, educación y recursos económicos mínimos garantizados.

– Tener un sistema de relaciones adecuado que le permitan desarrollar vínculos afectivos y por tanto le permitan sentirse parte de la comunidad.

– Poder desarrollar una serie de actividades que le permitan ser reconocido socialmente: poder participar de los espacios culturales y de ocio de la comunidad y también de las funciones de producción.

Proceso de Reinserción y Recuperación social

En el proceso de reinserción y recuperación social se pretende que el individuo pase a formar parte del entramado social normalizado, pueda hacer uso de los recursos sociales normalizados y pueda desarrollar un papel activo en su proyecto de vida.

Cada persona tiene una historia única. No hay dos personas iguales y por lo tanto no hay dos tratamientos iguales. En todo proceso de reinserción y recuperación para la posterior incorporación social se deben respetar las características individuales de cada persona.

En este sentido podríamos destacar dos grupos:

1. Aquellos que no han llegado a un grado grande de deterioro y que poseen una estructura social de apoyo, principalmente familiar, que podrían acceder a una normalización e inserción valiéndose de los recursos normalizados sin necesidad de medidas especiales de apoyo.

2. Otro grupo, cuyo deterioro es mayor y que carece de apoyo familiar y social adecuado y que va a necesitar medidas especiales para poder acceder a una inserción social adecuada así como para poder utilizar de forma eficaz los recursos comunitarios que están a su disposición.

Este proceso es largo y no es lineal; va a depender de los múltiples factores que van a incidir, tales como avances y retrocesos. Las recaídas en el proceso son un elemento que se debe tener siempre en cuenta, tanto en el diseño de los procesos individuales como en su prevención y tratamiento, de tal forma que puedan ser utilizados como punto de apoyo para la continuación.

Terapéuticas: contacto con la red que permite el apoyo específico, evaluación de las situaciones de consumo, apoyo sanitario, social y psicológico, mantenimiento del cambio, prevención y tratamiento de posibles recaídas.
Políticas de formación y empleo necesarias para la incorporación laboral
Políticas culturales de ocio y tiempo libre. Importantes para el desarrollo personal y social del individuo.

Además de abordar los déficits en los hábitos laborales, así como la adecuación de las posibles expectativas a las realidades objetivas del individuo en relación con las propias capacidades y con las necesidades del mercado laboral, se debe trabajar otros ámbitos que son de gran importancia y tienen relación con el crecimiento personal, de tal forma que le permita llegar a un grado de madurez que le posibilite afrontar los problemas cotidianos con sus propios recursos.

Entre estas situaciones a mejorar destacamos las siguientes:

– La recuperación de un entorno afectivo que le permitan el desarrollo de vinculaciones personales serias, satisfactorias y duraderas.
– Un entorno físico como lugar de intimidad que le sitúe dentro de una comunidad y le haga participe de un entramado social determinado.
– El desarrollo de otro tipo de actividades, tanto culturales, deportivas como de voluntariado que le permitan hacer un uso adecuado, útil y placentero del tiempo libre.
– Debe promover hábitos de aprendizaje y el desarrollo de conocimientos.
– Fomentar la adquisición de habilidades sociales necesarias que el haga capaz de soportar la presión de su grupo.
– Mantener vínculos con los recursos especializados de la red asistencial de ámbito local.


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Unnidesdro realiza evaluación, diagnóstico y tratamiento de conductas adictivas ya sea a sustancias como a adicciones comportamentales.

Unnidesdro, tu centro de desintoxicación

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Preguntas y respuestas sobre Unnidesdro, la adicción y sus tratamientos

Esta semana el Equipo de Unnidesdro ha sido entrevistado por estudiantes de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Valencia y nos gustaría compartir con vosotros lo que nos han preguntado. Y a su vez darles las gracias por la oportunidad de poner sobre la mesa todas estas cuestiones.

Entrevista

1. ¿Cuál es el objetivo del centro Unnidesdro?

La evaluación, diagnóstico y tratamiento de conductas adictivas ya sea a sustancias como a adicciones comportamentales. Así como el abordaje de las patologías asociadas a las adicciones y otros problemas psicológicos como depresión, ansiedad, obsesiones, hipocondría y somatización, trastornos adaptativos, trastornos del pensamiento, fobias, problemas de alimentación, adicciones, déficit de atención, hiperactividad, terapia de parejas, control emocional, entrenamiento en habilidades sociales, entre otros.

2. ¿Qué es lo primero que se le dice a un paciente cuando llega a Unnidesdro?

El primer paso en toda relación terapéutica es lo que llamamos el establecimiento del rapport, es decir, de la relación entre el profesional y el paciente para conseguir un buen clima de seguridad y confianza en el que la confidencialidad del paciente es fundamental.

También valoramos su estado actual en diferentes áreas: social, laboral, médica, familiar, la motivación al cambio, sus expectativas hacia el tratamiento y en qué podemos ayudarle.

3. ¿Cuáles son las terapias más habituales? ¿Cuál diría que es la más eficaz?

La intervención comienza con una evaluación donde recogemos información sobre el problema en diferentes áreas (personal, familiar, social, de salud,..), esto nos permite comprender la situación y diseñar el tratamiento más adecuado.

Durante el tratamiento, se pondrán en práctica estrategias y herramientas necesarias para que la persona supere sus dificultades y mantenga los cambios a lo largo del tiempo. La participación activa es fundamental para conseguir buenos resultados.

Los tratamientos se pueden realizar de forma individual o en formato grupal.

4. ¿Cómo funciona el centro Unnidesdro? ¿Con qué personal cuentan?

El centro cuenta con dos psicólogas y un médico expertos en la evaluación, diagnóstico y tratamiento de las conductas adictivas.

5. De todas las adicciones, ¿cuál es la más difícil de tratar?

No podríamos decir que haya una adicción más difícil de tratar que otra, es erróneo generalizar de esta manera, pues se generan prejuicios en torno a la gravedad de los problemas adictivos. Por ejemplo, mucha gente mantiene la creencia de que el alcohol no es una droga ni son tan graves sus consecuencias, se minimizan los riesgos. Sin embargo, es la sustancia que requiere en la mayoría de los casos una fase de desintoxicación más controlada y con fármacos y quizá su aceptación a nivel social y su legalidad dificulten la aceptación del problema.

La investigación nos dice que cada tipo de sustancia actúa de una forma distinta y a la vez similar en el sistema nervioso central, es decir, hay sustancias depresoras, estimulantes y perturbadoras, y éstas intervienen en estructuras o regiones cerebrales comunes pero con diferentes mecanismos de actuación. Pero el resultado es el mismo: desorden, consecuencias negativas, pérdida de control, etc.

6. ¿Cómo influye el entorno, la sociedad, la familia, etc., en personas adictas? ¿Cómo pueden ayudar?

Si os referís al inicio del consumo de sustancias, existen unos factores de riesgo y de protección que no son causa efecto de los problemas de adicción, pero en función de los que reúna la persona pueden aumentar la probabilidad de inicio.

Si la persona ha desarrollado el problema las características de su entorno, familiares, etc pueden mantenerlo o conseguir que la persona realice un cambio.

En el tratamiento, la participación de los familiares o amigos íntimos es fundamental, pues aumenta la probabilidad de éxito para el paciente. Pueden ayudar asistiendo a las terapias, educándose en el problema y aplicando las pautas recomendadas por los profesionales.

7. ¿Qué circunstancias son las más frecuentes para que se produzca una adicción?

Hay muchos factores que pueden aumentar el riesgo de una persona para el abuso de drogas. Los factores de riesgo pueden aumentar las posibilidades de que una persona abuse de las drogas mientras que los factores de protección pueden disminuir este riesgo. Pero hay que tener en cuenta que no son una causa-efecto y que unas personas pueden tener esos factores y otras no.

Algunos factores de riesgos son la baja autoestima, la elevada búsqueda de sensaciones, las actitudes antisociales, la insatisfacción son el empleo del tiempo libre, la falta de habilidades sociales, las actitudes positivas hacia las drogas, la baja asertividad, la deficiente información sobre drogas, la falta de habilidades para tomar decisiones, el fracaso escolar o la falta de autocontrol. Los consumos de drogas por parte de los padres y madres (tabaco y alcohol) y las actitudes tolerantes hacia los mismos, que el grupo de iguales consuma drogas y su actitud hacia ese consumo sea tolerante o se minimice el riesgo, la disponibilidad de la sustancia, la publicidad, la tolerancia social, la falta de recursos para el uso saludable del tiempo libre entre muchos otros.

 8. ¿Hay un perfil de persona con potencial para ser adicto? Sexo, edad…

No hay una personalidad adicta como tal, aunque en la literatura se han descrito ciertas características típicas que corresponderían a factores de riesgo personales como la compulsividad, impulsividad, inmediatez de las recompensas, búsqueda de sensaciones, etc.

Muchas personas se inician en la adolescencia, que además es un período de mayor vulnerabilidad para desarrollar el problema, pues el cerebro y su parte frontal donde residen las funciones superiores todavía están en desarrollo. Otras variables presentes en la adolescencia como la influencia de contribuciones genéticas (tener algún familiar con adicción), rasgos temperamentales y experiencias socio-afectivas, convierten a determinados individuos en susceptibles o con características de “alto riesgo’’ para iniciarse y progresar en la conducta adictiva.

9. ¿Por qué a los pacientes les cuesta tanto acudir a un centro especializado como Unnidesdro? ¿Por qué les cuesta reconocer que son adictos?

Es un proceso psicológico de toma de decisiones, las personas a las que llamamos pre contemplativas no perciben ningún problema de las conductas que realizan. Muchas veces es el entorno o las consecuencias negativas que se derivan de la conducta de consumo las que hacen que la persona comience a plantearse un cambio.

Además existe una necesidad biológica del consumo de la droga. Las drogas “secuestran” la motivación, con ello apunto a que muchas veces no se comprende porque la persona adicta alude responsabilidades, compromisos, etc que no abandonaría de estar sobrio.

10. ¿Cómo se intentan evitar las recaídas? Control, vigilancia, prevención…

Depende de la fase en la que la persona se encuentre. Al inicio del tratamiento, se aplica un control de los estímulos que puedan desencadenar una reacción de ansias por el consumo en la persona, los más comunes suelen ser el control del dinero, evitar acudir a lugares asociados con el consumo, etc todo relacionado más con el cambio de conducta. Después se trabaja la prevención de recaídas con el autoconocimiento, aprendizaje de técnicas de manejo emocional, cognitivo, cambio de actitudes, etc.

 11. Se puede superar una adicción, pero, ¿realmente se puede curar del todo?

Puedes dejar de ser dependiente pero no dejar de ser adicto. La adicción es una enfermedad del cerebro, de tipo crónico que modifica la biología y que cursa con recaídas. Con el tiempo la persona normaliza el problema y se previene su aparición. Es como cuando un diabético previene tener una crisis, en su vida hay algunas limitaciones y pautas de cuidado aunque puede realizar una vida normalizada. Con las adicciones pasa algo similar, pero todo depende de cada caso individual.

12. Una vez curado el paciente, ¿sigue algún tipo de tratamiento? ¿Continua visitando Unnidesdro?

Se tiene que realizar un seguimiento a largo plazo descendiendo el número de visitas para comprobar que se cumplen los objetivos hasta dar un alta terapéutica. A partir de ahí siempre estamos a disposición de nuestros pacientes por si en el proceso tienen algún problema o recaída que puedan acceder de nuevo al recurso y retomar el proceso.

ENTREVISTA realizada por Míriam Salvador Corts, Leila Escrihuela Lena, Raquel Tarazona Hernández y Beatriz Casabán Muñoz


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En Unnidesdro Clínica estamos especializados en depresión, ansiedad, hipocondría, trastornos adaptativos, de alimentación, adicciones, hiperactividad,fobias

UNNIDESDRO Clínica rehabilitación Valencia

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Unnidesdro Clínica rehabilitación Valencia

Unnidesdro Clínica está formado por un equipo de psicólogos y médicos que tratamos diversos problemas como depresión, ansiedad, obsesiones, hipocondría y somatización, trastornos adaptativos, trastornos del pensamiento, fobias, problemas de alimentación, adicciones, déficit de atención, hiperactividad. • Control emocional: impulsividad, estrés, frustración, rabia, ira, celos • Entrenamiento en habilidades sociales: problemas de comunicación, dificultades para reafirmarte, inteligencia emocional, toma de decisiones, manejo de conflictos • Relaciones de pareja: resolución de conflictos, toma de decisiones comunes, celos, separaciones, manejo de situaciones difíciles En Unnidesdro clínica tratamos todos los problemas citados, pero en este caso vamos a ampliar información sobre la terapia de pareja.

Unnidesdro Clínica de rehabilitación: La terapia de pareja

La terapia basada en el modelo cognitivo conductual se centra en analizar los conflilctos cotidianos que pueden llevar a una pareja a discusiones y a plantearse la ruptura de la relación. Se estudian cómo aparecen los problemas y cómo se mantienen. Una relación de pareja son dos personas que están comprometidas y satisfechas con tal compromiso, esa satisfacción es subjetiva y está basada en recibir de la otra persona conductas que a uno mismo le resultan agradables.

El modelo cognitivo-conductual

Entiende que la insatisfacción en la pareja provienen del predominio de las interacciones negativas entre ambos sobre las positivas. Por lo que la terapia se centrará en conseguir que existan más interacciones positivas en la pareja, poder mejorar la comunicación y la resolución de problemas que existan entre ambos (Costa y Serrat, 1982). La eficacia de la terapia de pareja está demostrada empíricamente (Chambless y cols. 1998). Se suelen presentar dificultades y limitaciones, por ello la investigación sigue aportando nuevos elementos que nos ayuden a superarlas, pero se suele tener más éxitos que fracasos en lo que respecta a solucionar la situación, aunque esto depende de la fase de desgaste en la que se demande el tratamiento.

Objetivos de la terapia

• Proporcionar alivio a los sentimientos negativos con los que se llega a consulta generados por los conflictos. • Que cada miembro de la pareja acepte su responsabilidad en la relación, pueda transmitir sus necesidades y sentimientos con sinceridad. • Enseñar que una relación de pareja está basada en el intercambio de conductas gratificantes y por ellos se promociona el bienestar de sus miembros. • Conocer que el objetivo de la terapia no es mantener la relación a toda costa y bajo cualquier circunstancia, sino poder dotar a ambas personas la posibilidad de elegir qué quieren hacer sin que sientan que la ruptura es un fracaso.

Satisfacción en la pareja

La satisfacción en pareja supone que exista un equilibrio entre lo que te aporta esa relación y lo que tu pones o das por ella. Hablamos de que tiene que compensar lo que la persona hace por su pareja y lo que obtiene de ella (beneficio, satisfacción). Consiste en que las parejas se refuercen mutuamente. Con el paso del tiempo las parejas cambian, evolucionan y cada miembro en su individualidad también puede hacerlo, en sus gustos, aficiones, necesidades, objetivos,…por lo que hay que adaptarse a las nuevas situaciones y saber negociar continuamente. ¿Cuantos hemos pensado o dicho que un padre o madre siempre están apoyando a sus hijos aunque a veces actúen de forma que no les agrade? Incluso a veces se actúa sabiendo que no les va a gustar pero que se mantendrán ahí. Esto puede ocurrir en relaciones entre padres e hijos, pero en las relaciones de pareja no es así. Cuando hay una situación en la que uno de los miembros considera que el coste es muy elevado para lo que recibe puede aparecer el conflicto. Por que el amor es una conducta y no asegura la estabilidad y felicidad en la pareja, es un sentimiento que puede cambiar.

Origen de los problemas

Los problemas pueden aparecer por muchos motivos, pero éstos suelen ser de los que más aparecen: • La excesiva dependencia por parte de uno de los miembros de la pareja • El poco tiempo libre de cada una por separado • Pocas habilidades de comunicación • La baja autoestima de alguno de ellos • Los conflictos con las familias de origen • La falta de comunicación • Los problemas sexuales • La aparición de una tercera persona • La evolución diferente de cada uno • Acontecimientos estresantes: pérdida de empleo, dificultades económicas, con los hijos, etc.

Estos son algunos de los motivos por los que se inicia o mantienen los problemas que, si no se resuelven a tiempo, pueden comenzar a desgastar a la pareja y a llevarla a plantearse pedir ayuda o a separarse.

En Unnidesdro clínica aplicamos la terapia cognitivo conductual con la que muchos consiguen el objetivo de resolver sus conflictos y volver a ser una pareja sana, que se comunica y está satisfecha con lo que tiene.


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Adolescencia y adicciones son binomio peligroso, la vulnerabilidad es mayor, se calculan menos los riesgos de lo que hacen y buscan experiencias nuevas.

Adolescencia y adicciones

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Adolescencia y adicciones, etapa de mayor vulnerabilidad

Es una etapa en la que el adolescente explora, arriesga, vive con un menor temor a las consecuencias porque no se valoran de forma completamente racional, hay una mayor impulsividad,… En definitiva, se calculan menos los riesgos de las cosas que se llevan a cabo y se busca la experiencia nueva y esto tiene una explicación a nivel biológico. Adolescencia y adicciones son un binomio peligroso.

La adolescencia es una etapa que se caracteriza por ser un período de transición que marca la transformación del ser humano desde la niñez a la vida adulta. Es el período de la vida entre la pubertad y la consecución de la independencia en la sociedad (Steinberg, 2010). En este momento se produce la necesidad de buscar nuevas sensaciones, de explorar y de vivir nuevas experiencias que posibiliten la adquisición de las habilidades necesarias para madurar y llegar a convertirse en personas adultas (Spear, 2000).

Adolescencia y desarrollo cerebral

Según los modelos neuroevolutivos, durante la adolescencia se produce un desequilibrio entre el nivel de maduración de ciertas estructuras cerebrales como el núcleo estriado y sus proyecciones dopaminérgicas (implicadas en el procesamiento de la recompensa) y la corteza prefrontal (implicada en la regulación de la motivación y la conducta). Esta es la encargada de controlar las funcionen ejecutivas como la implusividad, planificación, toma de decisiones, valoración de las consecuencias de los actos,…. y continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años lo que se conoce como adolescencia tardía (Chambers, Taylor y Potenza, 2003; Ernst y Fudge, 2009).

Según Gogtay, Giedd et al 2004 la maduración del cerebro se realiza desde la zona posterior a la anterior. Esa maduración se produce por áreas: cuando somos infantes primero adquirimos los sentidos, luego el movimiento y orientación espacial para finalizar en torno a los 25 años con las funciones ejecutivas.

adolescencia y adicciones unnidesdro

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 Este desequilibrio biológico entre la temprana maduración del núcleo estriado y la tardía maduración de la corteza prefrontal se asocia con mayores dificultades para controlar varios procesos como las conductas motivadas por recompensas inmediatas, la impulsividad, la anticipación de consecuencias negativas y la efectiva regulación del afecto negativo (Ernst y Fudge, 2009). Esta conducta típica de la pubertad es provocada por la relativa inmadurez de las conexiones entre la corteza prefrontal y la corteza cingulada y la amígdala (emociones), cuya maduración es clave para el desarrollo de estas capacidades.

Además diversos estudios con resonancia magnética han demostrado que durante la adolescencia se producen nuevas conexiones neuronales influenciadas por las experiencias vividas, lo que hace que el cerebro adolescente sea capaz de hacer cambios en función de las demandas del ambiente (Blakemore, 2008). Asimismo se produce un aumento de la mielinización de los axones (cuerpos neuronales), lo que permite una comunicación entre neuronas más rápida haciendo más estables las conexiones (Perrin y cols., 2009) ya que existe un mayor volumen de la sustancia blanca cortical que potencia el procesamiento de la información en el cerebro (Sowell y cols., 2003).

Es decir, que en las experiencias de la pubertad pueden generar nuevas conexiones neuronales y éstas se establecen de forma más rápida y estable.

Otros factores de vulnerabilidad al inicio del consumo de drogas

Otras variables presentes en la adolescencia como la influencia de contribuciones genéticas (tener algún familiar con adicción), rasgos temperamentales y experiencias socio-afectivas, convierten a determinados individuos en susceptibles o con características de “alto riesgo’’ para iniciarse y progresar en la conducta adictiva (Verdejo García y cols., 2008). Existe una importante vulnerabilidad individual a la adicción que puede estar relacionada con factores de personalidad y uno de los rasgos más estudiados en relación a la susceptibilidad a la adicción es la búsqueda de sensaciones, de novedades o de experiencias nuevas, ya que la juventud es una etapa donde este rasgo se presenta más marcado (Laviola, Macri, Morley-Fletcher y Adriani, 2003).

Otro factor de importancia para el tema de adolescencia y adicciones es el cambio en las hormonas gonadales, el dimorfismo sexual. Los sistemas de neurotransmisores aumentan su actividad en la pubertad y comienzan a descender en la fase adulta. Existe una hiper-reactividad de los circuitos que controlan la motivación a estímulos externos (sistema mesolímbico dopaminérgico) que junto con una disminución del control inhibitorio (corteza pre-frontal) pueden contribuir al inicio y abuso del consumo de alcohol y otras drogas.

 Adolescencia y adicciones: el consumo de drogas

Debido a la vulnerabilidad del cerebro en esta etapa vital debido a su continua maduración, la pubertad es un período crítico del desarrollo para iniciarse en el consumo de drogas, ya que muchos problemas comienzan a desarrollarse en esta etapa y el consumo de drogas a edades tempranas se asocia con mayor frecuencia de problemas de abuso y dependencia en los años posteriores (Kuhn y cols., 2010).


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